miércoles, 17 de agosto de 2011

Tres simples reglas



La primera es: No me creas.No tienes que creerme, sino pensar y hacer elecciones. Cuando te digo algo, cree en lo que túquieras creer, pero sólo si tiene sentido para ti, si te hace feliz. Si te conduce hacia tu despertar,entonces haz esa elección y cree en ella. Soy responsable de lo que digo, pero no soy responsablede lo que tú comprendas. Vivimos en un sueño completamente diferente. Aunque lo que yo digosea absolutamente cierto para mí, no significa que tenga que serlo para ti. La primera regla resulta muy sencilla: No me creas.

La segunda regla es más difícil: No te creas a ti mismo.No te creas todas las mentiras que te dices: todas esas mentiras que tú nunca escogiste, pero que fuiste programado para creer. No te creas a ti mismo cuando te dices que no eres lo bastante bueno ni lo bastante fuerte ni lo bastante inteligente. No te creas tus propias limitaciones y dificultades. No te creas que no eres digno de amor o de felicidad. No te creas que no eres bello. No te creas ninguna cosa que te haga sufrir. No creas en tu desdicha. No creas en tu propio Juez o en
tu propia Víctima. No te creas la voz interior que te dice que eres un estúpido, que te dice que te suicides. No te la creas porque no es verdad. Abre tus oídos, abre tu corazón y escucha. Cuando oigas que tu corazón te conduce hacia la felicidad, entonces haz una elección y mantenla. Pero note creas a ti mismo sólo porque es algo que estás acostumbrado a decir, porque más del ochenta por ciento de las cosas que crees se basan en la mentira: no son verdad. La segunda regla es difícil:No te creas a ti mismo.

La tercera regla es: No creas a nadie.No creas a otras personas porque todas mienten constantemente. Cuando hayas curado tus heridas emocionales y no sientas la necesidad de creer a otras personas sólo para ser aceptado, lo verás todo más claro. Verás si es negro o blanco, si es o no es. Lo que ahora mismo es, quizá no lo sea dentro de unos pocos instantes. Lo que ahora no está bien quizá lo esté dentro de unos momentos. Todo cambia muy rápido pero, si eres consciente, podrás ver cómo acontece. No creas a los demás porque utilizarán tu propia estupidez para manipular tu mente. No le creas a una mujer que te diga que proviene de las Pléyades y que quiere salvar el mundo. ¡Malas noticias! No necesitamos que nadie venga a salvar el mundo. El mundo no necesita a intrusos que vengan del exterior a salvarnos. El mundo está vivo; es un ser vivo y es más inteligente que todos nosotros juntos. Si creemos que el mundo necesita ser salvado, pronto llegará alguien y dirá: «Bien, hay que escapar del planeta porque va a chocar contra nosotros un cometa. Mátate y ¡boom!, alcanzarás al cometa e irás al cielo». No creas en ese tipo de historias. Crea tu propio sueño del cielo; nadie puede hacerlo por ti. Sólo el sentido común será capaz de conducirte hacia tu propia felicidad, tu propia creación. La regla número tres resulta difícil porque necesitamos creer en otras personas.No creas en ellas.No creas en mí, no creas en ti y no creas en nadie más. Cuando no crees, todo lo que no es verdad desaparece como por arte de magia en este mundo de ilusión. Todo es lo que es. No necesitasjustificar lo que es verdad; no tienes que dar explicaciones. Lo que es verdad no necesita el apoyo de nadie.

Extracto del Libro:Maestría del Amor del doctor Miguel Ruiz Maestro de la escuela tolteca de tradición mística

martes, 16 de agosto de 2011

Cuando despiertes...



Cuando despiertes por la mañana, agradécele al Creador, a las cuatro direcciones, a la Madre Tierra, al Padre Cielo, y a todas nuestras relaciones, por la vida dentro de ti y por toda la vida a tu alrededor.

Recuerda que todas las cosas están conectadas. Todas las cosas tienen propósito. Considera rendir un “obsequio” distribuyendo tus posesiones a otros que están en necesidad. Estás atado a tus palabras, las cuales no pueden romperse a no ser con el permiso de aquellos a los que se les prometió. Busca armonía y equilibrio en todas las cosas. Siempre es importante recordar dónde estás en relación a todo lo demás y contribuir al Círculo de cualquier manera que puedas, siendo un “ayudante” y protector de la vida. Compartir es la mejor parte de recibir.

Ejerce silencio y paciencia en todas las cosas, como un reflejo de auto-control, resistencia, dignidad, reverencia, y calma interna. Ejerce modestia en todas las cosas, evitando fanfarroneo y comportamiento llamativo que atraiga atención hacia ti mismo. Conoce las cosas que contribuyen a tu bienestar, y aquellas cosas que conducen a tu destrucción. Siempre pide permiso, y da algo por todo lo que es recibido, incluyendo agradecer, y honrar todas las cosas vivientes.

Sé consciente de lo que está a tu alrededor, de lo que está dentro de ti, y siempre muestra respeto. Trata con respeto a cada persona, desde el niño más pequeño hasta el anciano más viejo. No mires fijamente a otros; baja tu mirada como una señal de respeto, especialmente en presencia de Ancianos, maestros, u otras personas honradas. Siempre da una señal de bienvenida cuando pase un amigo o un extraño. Nunca critiques o hables sobre alguien de una forma negativa perjudicial.

Nunca toques sin permiso algo que le pertenezca a alguien más. Respeta la privacidad de cada persona, asegurándote de nunca inmiscuirte en los momentos tranquilos o en el espacio personal de alguien. Nunca interfieras en los asuntos de otro haciendo preguntas u ofreciendo consejos. Nunca interrumpas a otros. En el hogar de otras personas, sigue sus costumbres más que las tuyas. Trata con respeto a todas las cosas sagradas de otros, ya sea si las entiendas o no.

Trata a la Tierra como tu madre; entrégale, protégela, hónrala; muestra profundo respeto por aquellos del mundo animal, mundo de las plantas, y mundo mineral. Escucha la orientación ofrecida por todo tu entorno; espera que esta orientación venga en forma de oración, sueños, soledad silenciosa, y en palabras y hechos de Ancianos sabios, y amigos. Escucha con tu corazón. Aprende de tus experiencias, y siempre sé abierto a las nuevas. Siempre recuerda que una sonrisa es algo sagrado, para ser compartido.

Vive cada día cuando llegue...

lunes, 15 de agosto de 2011


No sé si dan cuenta, pero no se ven fronteras por ningún lado...

¿Quién es el pobre?



Un día de verano, un padre estaba en su cama pensando a dónde llevar a su hijo y decidió llevarle al campo a una casa de una gente humilde, para que viera cómo es vivir allí y lo que tienen los humildes campesinos. Se pasaron un día entero y al día siguiente, mientras volvían en su carruaje el padre le preguntó a su hijo.

-¿Te gustó el viaje que hemos hecho?

-Me encantó, padre. Todo es precioso, la naturaleza, los pájaros...¡todo!

-Pero lo importante es si has aprendido lo pobre que puede llegar a ser la gente.

-Sí, por suerte o desgracia.

-Y...¿qué has sacado de todo?

-Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro, que nosotros tenemos lámparas que vienen de Italia y ellos tienen las estrellas, que nosotros tenemos una valla que limita nuestro jardín y ellos tienen un riachuelo sin fin, que ellos se tienen, se quieren, hacen lo posible por ayudarse entre ellos y a nosotros nos lo hace un criado.

Después de todo ésto, el padre se quedó mudo, no sabía qué decir, no podía reaccionar, hasta que el hijo, mirándo por la ventana del carruaje, dijo:

-Gracias papá, por enseñarme lo pobres que somos. Muchas cosas nos rodean que son invisibles a nuestra vista, aprendamos a apreciar esas pequeñas cosas y aferrémonos a ellas.

Lección de optimismo

Joaquín V. Gonzalez

Ya véis que no soy un pesimista ni un desencantado, ni un vencido, ni un amargado por derrota ninguna: a mí no me ha derrotado nadie; y aunque así hubiera sido, la derrota sólo habría conseguido hacerme más fuerte, más optimista, más idealista; porque los únicos derrotados en este mundo son los que no creen en nada, los que no conciben un ideal, los que no ven más camino que el de su casa o su negocio, y se desesperan y reniegan de sí mismos, de su patria y de su Dios, si lo tienen, cada vez que les sale mal algún cálculo financiero o político de la matemática de su egoísmo.

¡Trabajo va a tener el Enemigo para desalojarme a mí del campo de batalla! El territorio de mi estrategia es infinito, y puedo fatigar, desconcertar, desarmar y aniquilar al adversario, obligándolo a recorrer distancias inmensurables, a combatir sin comer, ni beber, ni tomar aliento, la vida entera, y cuando se acabe la tierra, a cabalgar por los aires sobre corceles alados, si quiere perseguirme por los campos de la imaginación y del ensueño. Y después el Enemigo no puede renovar su gente, por la fuerza o el interés, que no resisten mucho tiempo; y entonces, o se queda solo, o se pasa al Amor, y es mi conquista, y se rinde con armas y bagajes a mi ejército invisible e invencible.